Sábado, 1 de Agosto del 2026

Día de la Pachamama: cuando los Andes agradecen a la Madre Tierra

Día de la Pachamama: cuando los Andes agradecen a la Madre Tierra

La palabra Pachamama proviene del quechua: pacha significa tierra, mundo, universo, tiempo o espacio, y mama, madre. Sin embargo, su significado va mucho más allá de una traducción literal. Para los pueblos andinos, la Pachamama es el principio que sostiene la vida, la fuerza que alimenta los cultivos, protege a los animales y acompaña el devenir de las comunidades. No es una diosa distante, sino una presencia cotidiana con la que se convive y a la que se agradece.

La celebración coincide con el comienzo de un nuevo ciclo agrícola. Tras el descanso invernal, llega el momento de preparar la tierra para la siembra. Antes de pedirle nuevos frutos, es necesario devolverle parte de lo recibido. Ese gesto de reciprocidad constituye el corazón de la ceremonia.

La ofrenda principal recibe el nombre de corpachada. Al amanecer se sahúma el lugar con hierbas aromáticas para purificar el ambiente y pedir permiso. Luego se abre un pequeño pozo en la tierra, considerado simbólicamente la boca de la Pachamama, donde se depositan alimentos, hojas de coca, bebidas, semillas, frutas, flores y otros productos de la cosecha. Después, el pozo vuelve a cubrirse, cerrando un acto que expresa gratitud, respeto y equilibrio.

Detrás de este ritual se encuentra uno de los conceptos esenciales de la cosmovisión andina: el ayni, la ley de la reciprocidad. Nada pertenece únicamente al ser humano; todo forma parte de un mismo tejido donde cada acción encuentra su correspondencia. La tierra alimenta a las personas y las personas tienen el deber de cuidar y alimentar simbólicamente a la tierra.

La comida también ocupa un lugar importante en la celebración. Se preparan platos elaborados con los frutos de la propia tierra —papas, maíz, habas, quinua y tamales—, además de antiguas preparaciones como la pachamanca, cocida bajo tierra con piedras calientes. Compartir esos alimentos es otra forma de celebrar la abundancia y fortalecer los lazos comunitarios.

En Argentina, la festividad se vive con especial intensidad en Jujuy y Salta, aunque su presencia se ha extendido a buena parte del país. Una de las tradiciones más difundidas es beber caña con ruda en ayunas durante la mañana del 1 de agosto. De origen guaraní, esta costumbre simboliza protección, salud y buenos augurios para el ciclo que comienza.

Lejos de ser una reliquia del pasado, la celebración de la Pachamama mantiene plena vigencia. En un tiempo marcado por la degradación ambiental y el cambio climático, su mensaje adquiere una fuerza renovada: la naturaleza no es un recurso inagotable, sino la condición misma de nuestra existencia.

Cada agosto, cuando las montañas vuelven a recibir las primeras ofrendas del año, los pueblos andinos recuerdan una enseñanza que ha atravesado generaciones: antes de pedir, hay que agradecer; antes de tomar, hay que devolver. Quizá en esa sencilla ceremonia resida una de las expresiones más profundas de la sabiduría de los Andes.